PROSPERIDAD Y ABUNDANCIA



Nadia Govea |  01-Oct-2019 |  757 Visitas

Día 1 EXPERIMENTA LA PROSPERIDAD


 

Día 1
BIENVENIDOS A
“EXPERIMENTA LA PROSPERIDAD”
 
 
Hace cuatro años, Kate Nowak tomó la decisión de actuar como "conejillo de
indias" en su propio experimento de bendecir. Aunque ya había estado
enviando bendiciones a los que estaban a su alrededor desde hacía años y
había experimentado resultados positivos, la verdad es que nunca había
practicado de manera consistente el bendecir a los demás, más allá de dar a
diario una bendición rápida a sus hijos. Siempre había sido de esas cosas
que hacía a veces y a veces dejaba. Empezaba bendiciendo a la gente, a los
objetos o a las circunstancias por un rato y de repente, la vida se interponía
en su camino y dejaba de hacerlo (¿te suena conocido?); generalmente
dejaba de hacerlo hasta que aparecía el siguiente problema, como una nube
tormentosa, en el horizonte.
Entonces, en el verano del 2004, tomó la decisión de practicar el bendecir lo
que hacía. En ese momento estaba tratando de promover una línea de
productos para una nueva compañía de velas de soya que un socio y ella
habían iniciado el año anterior, y aunque su producto era excelente, sus
precios maravillosos, y su servicio al cliente extraordinario, a ella no le
gustaba efectuar las llamadas para lograr hacer ventas.
Esto, por supuesto, no era algo bueno. El futuro de su compañía dependía
de su habilidad para crear nuevas cuentas de mayoreo, pero cada vez que
se acercaba a un cliente potencial, sentía los nudos formándose en su
estómago y constantemente estaba perdiendo las ventas. Ella sabía que si
algo no pasaba pronto, no tendrían otra alternativa que la de cerrar las
puertas de la compañía. No quería fallar, y aún más, no quería ser la
responsable de que su socio fallara también.
Como bendecirle había funcionado en el pasado, conocía lo poderosas que
podían ser las bendiciones enviadas por un desconocido; decidió probarlo en
sus actividades. Quería descubrir si la práctica de bendecir podía ser
utilizada como un planteamiento viable para la mercadotecnia.
Para probar su teoría, dejó de hacer llamadas de ventas por completo. En
lugar de eso, efectuaba llamadas de bendiciones. Por supuesto, ella no le
decía a nadie lo que estaba haciendo, pero en lugar de acercarse a sus
clientes con el propósito de venderles su producto, llegaba al lugar de
trabajo de los clientes potenciales, dejaba que ellos hablaran mientras que
ella tan solo escuchaba, y mientras tanto los llenaba de bendiciones y
pensamientos de amor incondicional. En lugar de utilizar su tarjeta de
presentación, como siempre lo había hecho, no mencionaba su compañía ni
sus productos, a menos de que se lo preguntaran, y sólo si sentía que el
cliente recibiría bendiciones suyas por haber hecho negocios con ella.
Los resultados fueron asombrosos. Casi de inmediato las ventas se
incrementaron, yendo de uno o dos clientes mayoristas por semana a tener
muchas cuentas nuevas ¡a diario! Entre más se negaba a vender, más
vendía. Hasta cuando visitaba un negocio y se topaba con que el dueño o el
gerente no se encontraban, se quedaba unos minutos a platicar con el
vendedor o con el subgerente y les dejaba su tarjeta. Frecuentemente,
recibía llamadas del dueño o el gerente para decirle que sentían mucho no
haber estado en el momento de su visita y le solicitaban información sobre
sus productos, lo cual ella les enviaba, resultando en más ventas. Entre más
bendecía a los demás, se dio cuenta de que recibía más bendiciones a
cambio.
No tardó mucho en empezar a buscar otras formas de bendecir. Ya que su
compañía también tenía una tienda de venta al menudeo, comenzó a
trabajar temprano cada mañana con el único propósito de bendecir la
tienda. Ella se paraba en medio de la pequeña tienda y la imaginaba
brillando con amor. En su mente, cada estante irradiaba amor y alegría y
cada cliente que entraba por las puertas recibía bendiciones de amor, paz y
felicidad. Este proceso de bendiciones diarias tan solo le tomaba unos
cuantos minutos cada mañana, pero casi inmediatamente empezó a notar
que estaban atrayendo clientes más felices, el tipo de gente quele gustaba
gastar dinero y que deseaban gastarlo en su tienda. Hasta el equipo de
ventas empezó a reportar que cada vez, más y más, los clientes
comentaban cómo disfrutaban entrar a la tienda, porque sentían que había
paz y un ambiente relajado.
Debido al rápido crecimiento, cuando decidió vender la compañía en Ebay un
año después, lo logró hacer en tan solo cuatro días y al doble del precio
inicial. Y aún entonces, las bendiciones eran parte de la ecuación.
Quiero remarcar aquí que no estaba efectuando bendiciones para tener una
ganancia monetaria. Las bendiciones no funcionan así. Nada funciona así en
el Universo. Cada vez que das para ganar, pierdes. Sin embargo, tenía
un motivo oculto, porque sabía que si alejaba su mente de sus
preocupaciones para ayudar a los demás, las cosas mejorarían para todos.
El bendecir a los demás es una manera excelente de ir de la energía
negativa a la positiva. Como se ha dicho antes, eleva el humor de
inmediato.
Quería compartirles esta historia, porque espero que les enseñe como Kate
lo comprobó, que cuando elegimos bendecir el mundo a nuestro alrededor,
recibimos bendiciones a cambio. Realmente es mejor dar que recibir.
Por esta razón creo que juntos podemos hacer una gran diferencia en el
mundo, y mientras tanto, podemos tener un impacto dramático y positivo
en nuestras propias vidas también.
 
El Pensamiento del Día:
Tu deseo por ayudar a otro a tener abundancia, crea más abundancia para ti
La Afirmación del Día:
¡Ya me siento más próspero!


"Ávida de conocimiento, con profundo interés en todo lo que pueda mejorarme como ser humano y poder hacer de mi entorno un lugar bello y armonioso en todos los aspectos."


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